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Analizarán influencias de directores de México y EUA en curso de cine
Fuente: 20 minutos Fecha: 2018-10-20 18:21:02

Notimex El Museo de Historia Mexicana impartirá el curso "Titanes del cine". Un puente cinematográfico entre México y Estados Unidos", donde se apreciarán las similitudes y las influencias entre los más...El Museo de Historia Mexicana impartirá el curso "Titanes del cine". Un puente cinematográfico entre México y Estados Unidos", donde se apreciarán las similitudes y las influencias entre los más reconocidos directores de ambas naciones, los jueves del 1 al 29 de noviembre.Samuel Rodríguez Medina, profesor de Arte Contemporáneo en el Tecnológico de Monterrey, será el encargado de guiar al asistente a una comprensión más amplia de ambas sociedades mediante los puentes de comunicación artística en los dos países.Mediante un comunicado se detalló que el jueves 1 de noviembre será la primera sesión enfocada al director Fernando de Fuentes, nacido el 13 de diciembre de 1894 en VERACRUZ y es reconocido por los enfoques revolucionarios de sus películas.Además se hablará del director John Ford, nacido el 1 de febrero de 1894, en Maine, Estados Unidos, quien fue director, guionista y productor de todas sus películas y siete veces ganador del premio de la Academia.Refirió que el jueves 8 de noviembre se analizarán las obras de Ismael Rodríguez, cineasta mexicano nacido el 19 de octubre de 1917, y Frank Capra, director reconocido en los años 30 de origen italiano, pero considerado uno de los directores estadunidenses más influyentes.Por último, dijo, Roberto Gavaldón, exitoso cineasta mexicano en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.Mencionó que la tercera sesión hablará del director mexicano Emilio Fernández, quien empezó como actor y terminó siendo representante del nacionalismo cinematográfico, cuyas películas abordaban problemas sociales y la situación real de los indígenas.También se hablará del director estadunidense John Houston, nacido en 1906 y reconocido porque creaba sus películas con la visión de un artista, dibujando cada una de sus escenas en papel, agregó.La última sesión, externó, el 29 de noviembre, se discutirá de cuatro directores contemporáneos transcendentales.Estos serán los mexicanos Felipe Cazals, quien dirigió tres películas significativas para el cine mexicano en los años 70: "Canoa", "El apando" y "Las Poquianchis", así como Alejandro González Iñárritu, quien ha ganado cuatro premios Oscar por sus películas "The Revenant" y "Birdman".En tanto, por el cine estadounidense se abordará al director Martin Scorsese, director, guionista, productor y actor estadunidense reconocido por sus películas enfocadas en la identidad italiano-americana.Igualmente, al director Steven Spielberg, considerado uno de los pioneros en la nueva era de Hollywood y cuyas películas son muy diversas en temas y géneros.Los interesados en participar pueden obtener mayores informes en el teléfono 20339898 ext. 153, escribir al correo vgarcia@3museos.com, visitar la página www.3museos.com o ponerse en contacto a través de las redes sociales de Facebook y Twitter en @3museos.

Tormentas de fuertes a puntuales en ocho estados por Vicente y Willa
Fuente: 20 minutos Fecha: 2018-10-20 18:21:02

Notimex El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que las tormentas tropicales Vicente y Willa originarán tormentas de fuertes a puntuales torrenciales en ocho entidades de México y oleaje con...El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que las tormentas tropicales Vicente y Willa originarán tormentas de fuertes a puntuales torrenciales en ocho entidades de México y oleaje con posibles trombas marinas frente a las costas de Oaxaca, Chiapas, Jalisco, Colima y Michoacán.En un comunicado, detalló que Vicente y Willa provocarán tormentas puntuales mayores a 250 milímetros en zonas de VERACRUZ; tormentas torrenciales en regiones de Oaxaca y Chiapas; tormentas intensas en áreas de Guerrero, y tormentas fuertes en localidades de Nayarit, Jalisco, Colima y Michoacán.El organismo dependiente de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) agregó que también se prevé oleaje de dos a tres metros con posibles trombas marinas frente a las costas de Oaxaca y Chiapas, y de uno a dos metros en Jalisco, Colima y Michoacán.Refirió que a las 16:00 horas, tiempo del centro de México, la compacta tormenta tropical Vicente se ubicó a 215 kilómetros al oeste de Tapachula, Chiapas y a 200 kilómetros al sur-sureste de Salina Cruz, Oaxaca, con vientos de 85 kilómetros por hora, rachas de 100 kilómetros por hora y desplazamiento al oeste a 15 kilómetros por hora.Mientras que, durante la tarde de hoy, la tormenta tropical Willa se localizó a 450 kilómetros al sursuroeste de Manzanillo, Colima, y a 485 kilómetros al sur de Playa Pérula, Jalisco, con vientos máximos sostenidos de 95 kilómetros por hora, rachas de 110 kilómetros por hora y movimiento al oeste-noroeste a nueve kilómetros por hora.Alertó que las precipitaciones recientes reblandecieron el suelo en algunas regiones, por lo que podría haber deslaves, deslizamientos de laderas, desbordamiento de ríos y arroyos o afectaciones en caminos y tramos carreteros, así como inundaciones en zonas bajas y saturación de drenajes en sitios urbanos.Por ello, recomendó a la población extremar precauciones y mantenerse atenta a los avisos que emite el SMN, así como a los llamados de Protección Civil y de las autoridades estatales y municipales.Asimismo, pidió mantenerse informados sobre las condiciones meteorológicas mediante las páginas de internet www.gob.mx/conagua y http://smn.conagua.gob.mx, así como en las cuentas de Twitter @conagua_mx y @conagua_clima y de Facebook www.facebook.com/conaguamx.

Preocupa a población de Chiapas composición de la caravana migrante
Fuente: 20 minutos Fecha: 2018-10-20 17:35:53

Notimex Dos policías de la Gendarmería Nacional permanecen de guardia en la ribera norte del Río Suchiate. Silenciosos, observan con cierta preocupación cómo decenas de migrantes hondureños alcanzan el lado...Dos policías de la Gendarmería Nacional permanecen de guardia en la ribera norte del Río Suchiate. Silenciosos, observan con cierta preocupación cómo decenas de migrantes hondureños alcanzan el lado mexicano de la frontera, prácticamente debajo del Puente Internacional.Ambos guardias miran hacia el sur, observan el “embarcadero” ubicado en el último punto al norte de Guatemala: la pequeña población de Tecún Umán, famosa entre los lugareños porque ahí no se tolera a los ladrones.A la distancia, observan cómo los migrantes hondureños que forman parte de la caminata que viene desde Tegucigalpa y San Pedro Sula, han encontrado la alternativa al puente, que permanece cerrado desde el viernes: las balsas donde se puede cruzar por 10 quetzales o 25 pesos mexicanos.Encaramados en las grandes rocas redondeadas de río, que sirven como barrera contra las subidas del agua, los policías miran pasar a los migrantes, algunos de ellos mojados por haber cruzado a nado; solo miran sin tomar ninguna acción.El Puente Internacional, donde se han mantenido miles de integrantes de la caravana desde los disturbios del viernes, sigue lleno y cerrado, aunque al mediodía se permitió pasar a varias familias con niños pequeños por acuerdo de los propios migrantes, que pidieron ese gesto humanitario.Los migrantes y los representantes de organizaciones de la sociedad civil que están aquí para acompañar el éxodo de hondureños, coinciden en que el principal responsable de esta situación es el hambre, la violencia y la falta de oportunidades.Algunos saben que entre ellos, se camuflan personas que cometieron delitos (incluso graves) en Honduras, pero hay que convivir con ellos y, por supuesto, nadie los denuncia.Esa misma preocupación la comparte la población civil de Ciudad Hidalgo, de Tapachula, de Tuxtla Gutiérrez, quienes se preguntan si entre los miles de migrantes, puede haber delincuentes peligrosos.Uno de los policías, sin dejar de mirar hacia el sur, señala con un pequeño movimiento de cabeza a algunos de los recién llegados: “no sabemos cuántas de estas personas puedan ser delincuentes...como nadie los revisa”.Mientras, más y más migrantes han decidido bajar del puente y llegar hasta el "embarcadero" en Tecún Umán, para pasar en balsa, sin documentos y sin cumplir ningún requisito legal a Ciudad Hidalgo, otro paso en su andar hacia Estados Unidos.Una de ellas es Evelyn, una joven de unos 22 años que, por segunda vez, viene a México desde su natal Tegucigalpa. La primera fue hace cinco años, dice.“Ahora vine con la caminata, pero me cansé de esperar en el puente y me crucé en la balsa. Ya llevaba ahí esperando nueve días”.Su primera parada es en “Sari Pollo”, un restaurante atendido por su dueña, una mujer guatemalteca que lleva 17 años con el negocio y vive aquí, casada con un mexicano originario del puerto de VERACRUZ.Evelyn busca trabajo y argumenta: “amo México porque México me ha abierto las puertas; ¡México es el país que más me gusta!”, y precisamente por eso ya no se quiere ir, como sus compañeros de caminata. Dice que con encontrar un trabajo aquí, sería feliz.

VERACRUZ, una de las entidades con mayor número de casos por influenza
Fuente: El Dictamen ON LINE Fecha: 2018-10-20 16:34:07

Médicos recomiendan la oportuna aplicación de la vacuna

Roban 300 mil pesos constructora en VERACRUZ
Fuente: El Dictamen ON LINE Fecha: 2018-10-20 15:18:50

El asalto ocurrió en las oficinas de la constructora Ida

Madre exige a Fiscalía entreguen restos de su hija en VERACRUZ
Fuente: Excelsior Fecha: 2018-10-20 15:03:01

Roxana Aguirre GarcíaXALAPA Siete años han pasado desde que Yureni Citlali Delgadillo desapareció en VERACRUZ. Su madre, Victoria Delgadillo, se niega a abandonar la lucha, la exigencia a las autoridades y la búsqueda de su hija. Yo llevo siete años en la búsqueda de mi hija, hoy 19 de octubre mi hija estuviera cumpliendo 34 años de edad y es un año más sin tenerla conmigo. Es muy difícil para nosotros, para la familia y, pues, siempre hemos estado unidas las familias de desaparecidos”, relata Victoria.  Aseguró que en las investigaciones y búsquedas también han encontrado irregularidades, como las fosas comunes en los panteones y la doble búsqueda que se hizo en Arbolillo, casi en el mismo punto. Nada más encontraron eso y dejaron de buscar, ellos bien sabían que había más. Regresaron después de mucho tiempo y encontraron otro hallazgo ahí mismom, por qué no haberlo hecho desde un principio cuando encontraron los demás restos. Ellos ocultan muchas cosas, hacen muchas omisiones y la verdad, nuestras investigaciones siguen paradas, ahí están en la Fiscalía”. Victoria Delgadillo sólo pide que le entreguen a su hija, en la condición que esté, pero tenerla en sus brazos.  Si la encontraron en Colinas de Santa Fe, si mi hija estaba en Arbolillo, que me la entreguen, pero que me entreguen los restos de mi hija, es lo único que pedimos los familiares. Es un dolor inmenso como madre, porque tengo dos nietos, hijos de mi hija, que hoy se les partió el corazón y no quisieron venir, y uno me dijo, tú no sabes lo que yo siento, tiene 15 años”. Ella y otras madres interpusieron una denuncia en contra de la Fiscalía General de VERACRUZ por no haber notificado a las familias antes de darlo a conocer ante la opinión pública.   *abm Contenidos Relacionados:Se suicida sospechoso de feminicidio en SonoraExigen justicia por el feminicidio de Itzel Vega, en GuerreroVecinos nunca sospecharon que vivían cerca de un feminicida

Exhortan a VERACRUZanos a estar alerta ante crecida de ríos
Fuente: 20 minutos Fecha: 2018-10-20 14:35:55

Notimex Protección Civil de VERACRUZ exhortó a la población de las comunidades ribereñas a extremar precauciones ante la crecida de los ríos Papaloapan, Coatzacoalcos, Uxpanapa, San Juan y Tesechoacán.En su...Protección Civil de VERACRUZ exhortó a la población de las comunidades ribereñas a extremar precauciones ante la crecida de los ríos Papaloapan, Coatzacoalcos, Uxpanapa, San Juan y Tesechoacán.En su cuenta de Twitter, @PCEstatalVer, la dependencia estatal llamó a la población a reportar cualquier emergencia a los teléfonos 01 800 716 3410, 3411 y al 911.Por su parte, el gobernador del estado, Miguel Ángel Yunes Linares, informó en esta misma red social, @YoconYunes, que probablemente el miércoles las crecientes del río estén llegando a municipios como Minatitlán o Tlacotalpan, por lo  necesitarán el apoyo del Ejercito y la Marina para salvaguardar a los habitantes.Afirmó que el Comité Estatal de Emergencias sesionará el próximo lunes para evaluar las acciones que se pondrán en marcha este fin de semana.Por otra parte, detalló que derivado de las fuertes lluvias ocurridas en el sur del estado, su administración ha solicitado 19 declaratorias de emergencia y pedirá otras ocho para atender los daños registrados en la región.

La ópera de México
Fuente: El Siglo de Durango Fecha: 2018-10-20 14:21:06

Durante el virreinato, una nueva corriente artística que involucraba música y teatro desembarcó en el Nuevo Mundo. La ópera conquistó oídos novohispanos y se adhirió a sus sociedades. Consumada la Independencia, México desarrolló un gusto singular: primero adoptó a las obras de los grandes compositores europeos; luego, los mexicanos comenzarían a pensar en una ópera propia, que se forjara dentro de una identidad nacional. La historia ha registrado varias etapas de este género y en la actualidad existe una preocupación por rescatar y restaurar las obras de los maestros nacionales. En helenos tiempos las representaciones teatrales daban cierta participación a la música. Musicólogos como el alemán Friedrich Herzfeld dan a los griegos el trato de pioneros que instalaron la base de la cual surgieron los diversos géneros teatrales y musicales que han participado del devenir de la humanidad. Herzfeld indica que en las últimas palpitaciones del siglo XIV, los profesionales del arte de Euterpe eran conscientes de que el drama griego ya había asociado parlamentos y notas musicales. Lo que ignoraban eran la manera en que sonaba esta antigua sociedad. Con el Renacimiento tocando a las puertas de las catedrales del arte, se hizo imperativo rescatar la estética griega y a los compositores no les quedó más remedio que elaborar dramas con el esquema heredado del Mediterráneo, pero incorporando la música que se realizaba por esos días. Los primeros intentos están datados alrededor de 1589. En 1600, Jacopo Peri obsequió al mundo la obra Euridice, primera página que se conserva de un híbrido bautizado como dramma in musica y que, según las letras del catalán Manuel Valls i Gorina, fue renombrada años después como ópera in musica y, finalmente, se simplificó en ópera (voz latina que significa “obra”). La musicóloga mexicana Áurea Maya la define como “una obra dramática que tiene una serie de personajes. Siempre hay un momento climático en el que las situaciones juegan un papel importante para luego ir al desenlace. Toda es cantada.” Las tierras que dieron impulso a esta forma de cautivar a los sentidos de la vista y el oído fueron las pequeñas repúblicas que desde hace tiempo conocemos como Italia. Se destacaron tres capitales artísticas: Florencia, Roma y Venecia. Genios como el compositor Claudio Monteverdi perfeccionaron e hicieron de la ópera un género imperecedero. La armonía del italiano se enlazó con la explosión artística renacentista y la corriente musical resultante cruzó las fronteras con fuerza; llegó a Alemania y a Francia, naciones que formaron sus propias escuelas y que comenzaron a cantar el género con sus propias lenguas. Inglaterra, Rusia y España (donde surgió la zarzuela) trataron de seguir el paso. Orfeo y Eurídice, por Frederic Cameron Leighton. Foto: Alamy Los coterráneos de Miguel de Cervantes trajeron la ópera de este lado del Atlántico. En la Nueva España, perla del Imperio español, la política ibérica determinó el tipo de piezas que debían producirse y escucharse en las salas de los edificios virreinales. “La ópera es uno de los primeros movimientos globales. Las noticias que llegan de los periódicos europeos a América van a ser muy importantes, porque van a constituirse como un ejemplo a seguir”, explica Áurea Maya. Los primeros músicos europeos que llegaron al virreinato se destacaron por sus buenas relaciones con la Iglesia. El sector eclesiástico aportó una importante cantidad de maestros musicales y las catedrales sirvieron como centros formativos donde se impartían lecciones de ópera. Casi dos siglos después del encuentro de dos mundos, Manuel de Sumaya se convirtió en el primer criollo en componer una ópera en suelo novohispano. Su obra, La Parténope (1711), representa el inicio de una historia llena de sonido. PROTAGONISTAPRODUCTO NACIONAL En 1821 se consumó la Independencia de México y la nueva nación se sumergió en tiempos en extremo volátiles. Para comprender el rostro de la ópera en territorio nacional es imprescindible analizar el entorno y sus acontecimientos sociales, algo que aconseja el filósofo francés Hippolyte Taine en su obra Filosofía del arte: “Para comprender una obra de arte, un artista, un grupo de artistas, hay que representarse con exactitud al estado general del espíritu y de las costumbres del tiempo al que pertenecen”. Bajo esa luz, y con el sentimiento antiespañol a flor de piel, los caudillos del nuevo arte mexicano rechazaron manifestaciones como la zarzuela; adoptaron la ópera e hicieron de ella un engranaje valioso de la recién puesta en marcha maquinaria social del país: “Se prefirió representar la ópera italiana, que además tenía una gran influencia en todo el mundo. Nadie quería escuchar zarzuela, todos querían escuchar las óperas de Rossini”, explica Maya. Monumento a la zarzuela Pan y Toros estrenada en 1864 en el Teatro de la Zarzuela en Madrid, España. Foto: Luis García En la esfera legal, las leyes antihispanas de 1829 decretaban la expulsión de los españoles. En la práctica, se hicieron excepciones, de estas resultaron beneficiados algunos actores y cantantes ibéricos que estaban relacionados con la escena operística. Entre 1821 y 1831 se montaron dramas musicales de origen italiano, principalmente los de Gioachino Rossini (1792–1868). La presentación de estos espectáculos se disparó, con el Teatro Nacional como principal escenario. En la sociedad musical surgió un debate sobre si debían representarse en italiano o en español. En un artículo de Verónica Zárate Toscano y Serge Gruzinski, incluido en Historia mexicana volumen LVIII, durante el siglo XIX había en territorio mexicano 86 compañías de ópera (la mayoría europeas) activas y en su repertorio figuraban los trabajos de Guiseppe Verdi, Gioachino Rossini, Vincenzo Bellini y Gaetano Donizetti. El México del siglo antepasado, reslatan Zárate y Gruzinski, se veía cercano a Europa, pero no en el sentido de que fuera una especie de espejo cultural, sino como una realidad a imitar. El teatro se convirtió en el templo del arte mexicano. Sus feligreses (en un principio formados sólo por la clase alta de la sociedad) acudían a deleitarse con el divino canto de la ópera. Áurea Maya considera que, en este periodo, el género se erigió como un instrumento capaz de demostrar el grado de civilización que existía en un territorio independiente. Cabe señalar que producir una ópera en el México decimonónico no era barato. Por más que las funciones tuvieran llenos totales, los fondos recaudados resultaban insuficientes para solventar el montaje. Las compañías se dieron cuenta de que necesitaban capital extra. Este dinero fue provisto por los gobiernos en turno. Con la ayuda del erario, lograron mantenerse activas. La situación fue aprovechada por los políticos para legitimar su poder a través de los dramas musicales. Son famosas las anécdotas, las hay con Santa Anna y con Benito Juárez, relacionadas con representaciones operísticas. Por ejemplo, su Alteza Serenísima se sirvió de ella para mostrar la fastuosidad de su gobierno. En 1854, le dedicaron la ópera Belisario de Donizetti y en la gala se incluyó la comparecencia de un caballo en el escenario. Ópera Belisario, basada en la vida del famoso general Belisario del imperio bizantino del siglo VI. (2010). Foto: Teatro Avenida/Liliana Morsia La élite no era el único público que apreciaba la ópera. La investigadora recalca que durante los diferentes episodios bélicos e inestabilidades políticas que se sucedieron en el México decimonónico (la invasión por parte de Estados Unidos, la intervención francesa o la Guerra de Reforma) las actividades teatrales no se detuvieron, pero la clase alta se alejó. “En el caso de la invasión estadounidense siguió funcionando el teatro, pero ahora asistían los soldados yanquis acompañados de las mujeres del pueblo. En esos momentos tan difíciles para el país, la élite no asistía al teatro. En ese lapso cambiaron los roles, de ahí que la influencia de la ópera sea tan importante en todos los estratos sociales”, comenta. También durante la Intervención francesa, con Maximiliano de Habsburgo al frente del Segundo Imperio, esta expresión sonoro-escénica recibió bastante apoyo. El género, indica el historiador Luis Castillo en su artículo Los mexicanos autores de ópera, tuvo un florecimiento sin parangón. Como sus antecesores, Porfirio Díaz becó y apoyo a diversos compositores mexicanos para que presentaran sus obras o realizaran estudios en el extranjero. No en balde fue conocido como “el protector del arte en México”. En síntesis, se desarrolló una cultura operística, una que vino aparejada de las primeras generaciones de compositores mexicanos. PROTAGONISTADECIMONÓNICOS En el siglo XIX, funciones de ópera italiana tuvieron mucho éxito en México, y creadores nacionales entregaron sus partituras al drama operístico. Componer ópera no es una tarea sencilla. Además del conocimiento técnico de los instrumentos, el compositor debe tener en cuenta las texturas de las voces y lograr que su amalgama sonora encaje perfectamente con las líneas del libreto. No sólo eso, su música debe dar vida al entorno visual, por ejemplo, al escenario y al vestuario. Todo esto influye en que el público disfrute de una experiencia única. Los compositores mexicanos lograron reunir estos requisitos pero, las compañías de ópera no apostaban por sus proyectos. Teatro Nacional. Foto: MXCity Luis Castillo ubica la partitura más longeva de este género escrita por un mexicano en 1823. La obra se llama Adela o la constancia de las viudas y su autor es José María Moreno. Cabe mencionar que no hay evidencia documental de que la obra se haya montado. En las primeras décadas de la nueva nación se destaca el nombre de Mariano Elízaga (fundador de la Academia Filarmónica). Luego, hay un periodo de sequía musical producida localmente, la falta de evidencia es consistente, lo que sí continuó fue la importación de puestas en escena. A mediados del siglo XIX el músico Joaquín Beristaín fundó, en alianza con el padre Agustín Caballero, una academia de música. Los alumnos de la institución cantaban óperas en italiano y la escuela pudo montar una buena cantidad de conciertos entre 1839 y 1840. En 1842, Manuel Covarrubias obtuvo algo de fama con Reynaldo y Elina o la sacerdotisa peruana, obra que obtuvo buenas críticas pese a que Covarrubias siempre se consideró a sí mismo un músico aficionado. La historia oficial otorga a Luis Baca el honor de ser el primer maestro mexicano en intentar presentar su propia ópera una vez consumada la Independencia. En 1848, el duranguense escribió una obra en dos actos titulada Leonor, cuyo libreto pertenecía al italiano Carlo Bozzetti. Después compuso Juana de Castilla, con las mismas características estructurales de su antecesora. Lamentablemente, ni una ni otra pudieron estrenarse ni en México ni en Europa. Su deseo era llevarlas a Italia, pero la muerte, que le llegó en 1855, lo impidió. Quien sí consiguió que sus obras cobraran vida fue Cenobio Paniagua. El michoacano estrenó en septiembre de 1859, tras un periodo de composición que abarcó 14 años, en el desaparecido Teatro Nacional, Catalina de Guisa, cantada en italiano. La función fue dedicada al presidente interino Miguel Miramón. Paniagua fue el primer compositor nacional en consagrarse en los escenarios operísticos. Los desdenes que las compañías hacían a los compositores nacionales lo enfocaron a dar forma a la primera compañía mexicana de ópera. Romeo y Julieta (1884) de Frank Bernard Dicksee. Foto: allposter En 1868, llevó a escena una segunda ópera: Pietro D’ Abano, esto en el marco del primer aniversario del triunfo de las tropas mexicanas sobre el ejército francés en Puebla. Sin embargo, no tuvo la misma fortuna que en su debut. La critica apuntó a su deficiente libreto y su evidente carga política en tiempos en que imperialistas y republicanos reñían por todo. El maestro se mudó a Córdoba, VERACRUZ, y allí compuso El paria, que no fue representada. En la musicología nacional hay consenso al ubicar a Paniagua como el punto de partida de la generación de compositores mexicanos que vieron la luz en el siglo XIX. Su influencia despertó en sus alumnos un ímpetu por crear obras originales. Melesio Morales fue uno de los pupilos de Paniagua. Hablamos de un virtuoso que a los nueve años de edad comenzó a recibir cátedra de Agustín Caballero, también maestro del michoacano. En 1856, el músico capitalino compuso su primera ópera llamada Romeo y Julieta. Sin embargo, Morales se topó con varias dificultades para llevarla a escena y no se estrenó sino hasta enero de 1863. En julio de ese mismo año, Octaviano Valle presentó su Clotilde de Cosenza, la cual no tuvo éxito debido a factores políticos y sociales producto de la inestabilidad de la nación. De vuelta con Morales, éste no arrojó el arpa. En diciembre de 1865 estrenó Ildegonda en el renombrado Teatro Imperial, con la voz de Angela Peralta y bajo la protección de un Maximiliano de Habsburgo que, como buen político, se ofreció a cubrir el déficit resultante de las entradas. Los diarios de la época narran que Ildegonda obtuvo enorme éxito en México. Morales decidió partir al Viejo Continente para ampliar sus conocimientos y perfeccionar sus técnicas de composición. En cuatro años de aventura europea, Morales compuso Carlo Magno y Gino Corsini. En 1868 presentó su Ildegonda en el Teatro Pagliano de Florencia. En 1869 volvió a la patria donde fue recibido como un triunfador y se ofrecieron fiestas en su honor. Presto a aprovechar su ventajosa posición, Morales se movilizó para estrenar las dos óperas que hizo en Europa. Presentó sus creaciones en 1877, en el Teatro Nacional. Por estos días, ya era de dominio público su buena relación con los políticos liberales, contaba con el apoyo de Benito Juárez. Su última obra montada fue Cleopatra, cuya primera función se registró en 1891. Participaron el tenor polaco Giacomo Rawner y el barítono italiano Mario Sammarco. Después de ello, Morales se entregó a la docencia y no se conoció ninguna otra obra suya hasta después de su muerte, cuando salieron a la luz dos creaciones inéditas: La tempestad y El judío errante. Al tiempo que Melesio Morales llegaba a la cúspide de la música nacional, Miguel Meneses seguía el legado de Paniagua y estrenó en 1864 su ópera Agorante, rey de la Nubia en honor de Maximiliano de Habsburgo. En 1866 se mudó a Guadalajara y allí se interpretó en el Teatro Degollado su Himno a Benito Juárez. Tres años después llevó a los escenarios Atala, la reina de las hadas, una tragedia en tres actos. También existe una ópera inconclusa que data de 1878, la cual se titula El hada del lago y la mujer del bosque. Meneses fue otro compositor mexicano que viajó a Europa. Allá escribió y puso en escena Luisa de la Vallière y Judith. Su talento, esencialmente melodista, recibió loas en Italia y en Rusia. Después se dirigió a la India, tierra mística en la que falleció en 1892. Paniagua, Morales y Meneses fueron las cabezas visibles del movimiento operístico, pero hubo más compositores que también son dignos de mencionar. Los esfuerzos realizados por Ramón Vega en 1863, 1864 y 1866 para financiar y presentar sus óperas Adelaida y Comingio, La reina de León y El grito de Dolores, respectivamente, no fructificaron y no consiguió estrenar ninguna. El libreto de esta última es considerado pionero de los argumentos basados en una ideología de identidad nacional. En la última década del siglo XIX se registró una intensa actividad festiva y musical gracias al Porfiriato. En dicha etapa se estrenaron las óperas Colón en Santo Domingo (1892) de Julio M. Morales (hijo de Melesio Morales), Keofar (1893) de Felipe G. Villanueva, y Atzimba (1900) de Ricardo Castro. Éste último dejó sin estrenar Don Juan de Austria, escrita en 1893. Cleopatra (1966). Foto: Metropolitan Opera Archives/Louis Melancon De esa época se destaca el caso de Yucatán. Allí se instaló una escuela importante durante el Porfiriato de la mano de una bonanza económica. Esto favoreció la aparición de un público musicalmente diletante. En ese contexto, Domingo María Ricalde Moguel compuso las óperas Lucia di Lammermoor (1894) y La cabeza de Uconor (1898). PROTAGONISTANUEVA ÓPERA La historia de la ópera mexicana, considera Áurea Maya, se compone de ciclos, de lapsos temporales donde la actividad sonoro-dramática aumenta y disminuye su intensidad. Si se comparan los picos alcanzados por el género durante el XIX con la actividad de la centuria siguiente, el registro de esta última es mucho menor. La figura de Ricardo Castro siguió brillando durante los últimos años del Porfiriato. Su influencia fue tal que motivó a Gustavo E. Campa a escribir y estrenar en el Teatro Principal la ópera El rey poeta, en 1901, durante las celebraciones de la Segunda Conferencia Panamericana. El libreto se basó en la vida del monarca prehispánico Nezahualcóyotl. Para perfeccionar sus conocimientos musicales, en 1903 Castro viajó a París. En 1906 se concentró en componer la ópera La leyenda de Roudel. Al concluirla regresó a México y trabajó para que fuera estrenada en el Teatro Abreu, en noviembre de ese mismo año. Otro compositor consentido del porfirismo fue Julián Carrillo. Con motivo del centenario de la Independencia compuso Matilde o México en 1810, que se caracteriza porque en su andamiaje mezcla sonoridades del Himno Nacional Mexicano y de La Marsellesa. Su presentación en sociedad fue postergada debido al estallido de la Revolución. Cuando concluyó el conflicto revolucionario, una nueva corriente que abogaba por el fomento de una identidad nacional desplazó a la tendencia extranjerizante. Ópera L’italiana in Algeri, de Rossini. Foto: Pinsdaddy “El cambio que sucede en la línea del México postrevolucionario es muy importante y una de sus primeras líneas es Carlos Chávez. Él va a buscar desprenderse de la estética predominante del siglo XIX; entonces, el grupo que estaba adjunto a Chávez señaló que las óperas de la centuria decimonónica eran simples imitaciones, copias que no valían la pena y que ellos iban a hacer algo nuevo, que iban a tomar los cantos populares”, explica Áurea Maya. Se intentó un nuevo rompimiento con el pasado. El planteamiento era similar a la idea del siglo XIX de alejarse de la influencia española y tratar de forjar una corriente mexicana y como ocurrió en los años del diecinueve, en los del veinte la ópera mexicana no fue beneficiaria y se priorizaron de nuevo las presentaciones de ópera italiana. La investigadora recalca que en las décadas posteriores al triunfo revolucionario se compusieron muy pocas óperas mexicanas. Entre ellas destacan La mulata de Córdoba (1948), de José Pablo Moncayo; Tata vasco (1941), de Miguel Bernal Jiménez; Carlota (1947), de Luis Sandi, y Elena (1948), de Eduardo Hernández Moncada. Antagonista al grupo de Chávez, José F. Vázquez compuso un número considerable de obras en un lenguaje musical postromántico; en su repertorio cabían tanto el español como el italiano. Un trabajo destacado es Citlali (1922). Pese a la presencia de Vázquez, en la primera mitad del siglo pasado la ópera se convirtió en un género olvidado. La mayoría de los compositores prefirieron seguir otro tipo de expresiones como la música de cámara. Fue hasta la década de los ochenta que los dramas musicales hechos en México vivieron un resurgimiento gracias a las partituras de Federico Ibarra y Mario Lavista. “Son los compositores que van a revitalizar el género, en el sentido de que sus alumnos, y los que no son sus alumnos, van a querer componer ópera para demostrar el manejo de su lenguaje musical”, indica Maya. Ibarra aportó a ese pequeño renacer Leocio y Lena (1981) Madre Juana (1993) y Alicia (1995). Lavista tuvo éxito con Aura (1989), basada en el libro homónimo de Carlos Fuentes. Eduardo Contreras Soto, en su artículo Una ópera para nuestro tiempo: cuatro propuestas, publicado en 1993 en la revista Heterofonía, coincide con Maya. Afirma que entre 1989 y 1991 se compusieron cuatro óperas que contenían nuevas propuestas musicales. Junto a Aura, destaca los casos de Ambrosio (1989), de José Antonio Guzmán; La hija de Rapaccini (1989), con partituras de Daniel Catán; y La sunamita (1991) de Marcela Rodríguez. Áura de Lavista. Foto: operaworld.es En la recta final del siglo XX, Áurea Maya y otros musicólogos mexicanos se dieron a la tarea de rescatar las partituras de los grandes autores nacionales del siglo XIX. La comprensión de estos documentos fue difícil ya que algunos de ellas no tenían clave al inicio de la partitura. Los investigadores tuvieron que descifrar sus contenidos y pasarlos a un programa de edición musical. En 1994, Maya participó junto a Eugenio Delgado en la recuperación de Ildegonda, de Melesio Morales. Concluido el trabajo, la obra se presentó en el Centro Nacional de las Artes en noviembre de ese año y posteriormente fue grabada en disco compacto. En junio de 1996, Maya, Verónica Murúa y demás equipo de investigación, entraron en el archivo de Cenobio Paniagua. Lo hallaron desordenado, descuidado y en malas condiciones de conservación. En los trabajos de clasificación dieron con los manuscritos de Catalina de Guisa y Pietro D’Abano. De su ópera prima faltaron las partituras de la orquestación del primer acto y el acompañamiento del segundo. Afortunadamente, los documentos analizados brindaron la oportunidad de reponer los datos perdidos para reconstruir las armonías ausentes. Ese mismo año, Claudia Perches devolvió a los atriles la partitura de Reynaldo y Elina de Manuel Covarrubias. Estaba en la biblioteca de la entonces Escuela Nacional de Música de la UNAM, hoy facultad. Su presencia ya había sido reportada en los ochenta por la doctora Malena Kuss, de la Universidad del Norte de Texas. PROTAGONISTAACTUALIDAD El nuevo milenio abrió sus brazos a la ópera mexicana representada por los sonidos de Julio Estrada. En mayo de 2006 estrenó en Madrid su obra Murmullos del páramo y cuatro meses después la presentó en el Centro Cultural Universitario de la Ciudad de México. En ella recrea el ambiente sonoro del pueblo de Comala descrito con magia literaria por Juan Rulfo en Pedro Páramo. Estrada afirma tener una singular conexión con el trabajo del autor jalisciense; realizó una investigación a profundidad de los aspectos acústicos del libro. El conocer a Rulfo más allá de su capa epidérmica ayudó a Estrada a tener una idea más clara acerca del camino de su composición. Ópera Cuatro Corridos de Jorge Volpi. Foto: CENART Murmullos del páramo comenzó a gestarse en 1991. Es una obra de características complejas, un rompecabezas similar a la novela que la inspira. Rompe con el esquema tradicional de la ópera: respeta el silencio del texto y las voces de sus cantantes simulan las penas que los habitantes de Comala confiesan una vez convertidos en fantasmas. Por su laboriosa concepción, la ópera de Estrada comparte esa vigencia rulfiana que la perfila como una pieza clave del repertorio mexicano. Hay otros proyectos en los que compositores mexicanos se han aliado con talentos de otras disciplinas y colaboradores extranjeros. Ejemplo de esto es Cuatro Corridos, con libreto de Jorge Volpi y música de la mexicana Hilda Paredes, el uruguayo Hebert Vázquez, el chino-estadounidense Lei Lang y la norteamericana Arlene Sierra. Este drama musical trata sobre el tráfico de mujeres en Tlaxcala. La lista de mexicanos que han estrenado óperas en el siglo XXI incluye nombres como Federico Ibarra, Gabriela Ortíz, Marcela Rodríguez, Alfonso Molina y Diana Syrse. También hay oportunidad para ecos del pasado. En 2010, Matilde o México en 1810, fue estrenada en San Luis Potosí a más de un siglo de que su autor la terminara. Según Áurea Maya, la principal dificultad que enfrentan estos dramas actuales no es muy diferente a la que predominó en el pasado. “Como en el siglo XIX, el problema es la representación de estas óperas. Tienen un alto costo de producción y ya no existen compañías itinerantes a las que puedan convencer, el Gobierno es el que hace estos esfuerzos. Otra dificultad es que también a veces la gente no asiste, por eso se sigue prefiriendo presentar ópera italiana para asegurar de alguna manera el éxito económico, aunque las entradas del Palacio de Bellas Artes no cubren ni la producción misma de las obras que se presentan allí, siempre hay faltantes.” No obstante, el interés persiste. Alumnos de la Facultad de Música de la UNAM preparan el montaje de Catalina de Guisa de Cenobio Paniagua. En mayo de 2019 sus notas llenarán el Teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura. Además, el grupo de investigadores, maestros y noveles músicos involucrados pretende llevarla al Palacio de Bellas Artes. “25 años después de iniciado este proyecto, con la participación de la maestra Verónica Murúa, vamos a poder escuchar Catalina de Guisa en un montaje con estudiantes. Punto muy importante, porque si nuestros estudiantes no conocen las obras mexicanas, ¿cómo van a voltear a ver estas obras y cómo van a impulsarlas cuando lleguen a ser grandes artistas?”, reflexiona la historiadora. Twitter: @BeatsoulRdz Más información en El Siglo de Durango

La ópera de México
Fuente: El Siglo de Torreon Fecha: 2018-10-20 14:04:49

Durante el virreinato, una nueva corriente artística que involucraba música y teatro desembarcó en el Nuevo Mundo. La ópera conquistó oídos novohispanos y se adhirió a sus sociedades. Consumada la Independencia, México desarrolló un gusto singular: primero adoptó a las obras de los grandes compositores europeos; luego, los mexicanos comenzarían a pensar en una ópera propia, que se forjara dentro de una identidad nacional. La historia ha registrado varias etapas de este género y en la actualidad existe una preocupación por rescatar y restaurar las obras de los maestros nacionales. En helenos tiempos las representaciones teatrales daban cierta participación a la música. Musicólogos como el alemán Friedrich Herzfeld dan a los griegos el trato de pioneros que instalaron la base de la cual surgieron los diversos géneros teatrales y musicales que han participado del devenir de la humanidad. Herzfeld indica que en las últimas palpitaciones del siglo XIV, los profesionales del arte de Euterpe eran conscientes de que el drama griego ya había asociado parlamentos y notas musicales. Lo que ignoraban eran la manera en que sonaba esta antigua sociedad. Con el Renacimiento tocando a las puertas de las catedrales del arte, se hizo imperativo rescatar la estética griega y a los compositores no les quedó más remedio que elaborar dramas con el esquema heredado del Mediterráneo, pero incorporando la música que se realizaba por esos días. Los primeros intentos están datados alrededor de 1589. En 1600, Jacopo Peri obsequió al mundo la obra Euridice, primera página que se conserva de un híbrido bautizado como dramma in musica y que, según las letras del catalán Manuel Valls i Gorina, fue renombrada años después como ópera in musica y, finalmente, se simplificó en ópera (voz latina que significa “obra”). La musicóloga mexicana Áurea Maya la define como “una obra dramática que tiene una serie de personajes. Siempre hay un momento climático en el que las situaciones juegan un papel importante para luego ir al desenlace. Toda es cantada.” Las tierras que dieron impulso a esta forma de cautivar a los sentidos de la vista y el oído fueron las pequeñas repúblicas que desde hace tiempo conocemos como Italia. Se destacaron tres capitales artísticas: Florencia, Roma y Venecia. Genios como el compositor Claudio Monteverdi perfeccionaron e hicieron de la ópera un género imperecedero. La armonía del italiano se enlazó con la explosión artística renacentista y la corriente musical resultante cruzó las fronteras con fuerza; llegó a Alemania y a Francia, naciones que formaron sus propias escuelas y que comenzaron a cantar el género con sus propias lenguas. Inglaterra, Rusia y España (donde surgió la zarzuela) trataron de seguir el paso. Orfeo y Eurídice, por Frederic Cameron Leighton. Foto: Alamy Los coterráneos de Miguel de Cervantes trajeron la ópera de este lado del Atlántico. En la Nueva España, perla del Imperio español, la política ibérica determinó el tipo de piezas que debían producirse y escucharse en las salas de los edificios virreinales. “La ópera es uno de los primeros movimientos globales. Las noticias que llegan de los periódicos europeos a América van a ser muy importantes, porque van a constituirse como un ejemplo a seguir”, explica Áurea Maya. Los primeros músicos europeos que llegaron al virreinato se destacaron por sus buenas relaciones con la Iglesia. El sector eclesiástico aportó una importante cantidad de maestros musicales y las catedrales sirvieron como centros formativos donde se impartían lecciones de ópera. Casi dos siglos después del encuentro de dos mundos, Manuel de Sumaya se convirtió en el primer criollo en componer una ópera en suelo novohispano. Su obra, La Parténope (1711), representa el inicio de una historia llena de sonido. PRODUCTO NACIONAL En 1821 se consumó la Independencia de México y la nueva nación se sumergió en tiempos en extremo volátiles. Para comprender el rostro de la ópera en territorio nacional es imprescindible analizar el entorno y sus acontecimientos sociales, algo que aconseja el filósofo francés Hippolyte Taine en su obra Filosofía del arte: “Para comprender una obra de arte, un artista, un grupo de artistas, hay que representarse con exactitud al estado general del espíritu y de las costumbres del tiempo al que pertenecen”. Bajo esa luz, y con el sentimiento antiespañol a flor de piel, los caudillos del nuevo arte mexicano rechazaron manifestaciones como la zarzuela; adoptaron la ópera e hicieron de ella un engranaje valioso de la recién puesta en marcha maquinaria social del país: “Se prefirió representar la ópera italiana, que además tenía una gran influencia en todo el mundo. Nadie quería escuchar zarzuela, todos querían escuchar las óperas de Rossini”, explica Maya. Monumento a la zarzuela Pan y Toros estrenada en 1864 en el Teatro de la Zarzuela en Madrid, España. Foto: Luis García En la esfera legal, las leyes antihispanas de 1829 decretaban la expulsión de los españoles. En la práctica, se hicieron excepciones, de estas resultaron beneficiados algunos actores y cantantes ibéricos que estaban relacionados con la escena operística. Entre 1821 y 1831 se montaron dramas musicales de origen italiano, principalmente los de Gioachino Rossini (1792–1868). La presentación de estos espectáculos se disparó, con el Teatro Nacional como principal escenario. En la sociedad musical surgió un debate sobre si debían representarse en italiano o en español. En un artículo de Verónica Zárate Toscano y Serge Gruzinski, incluido en Historia mexicana volumen LVIII, durante el siglo XIX había en territorio mexicano 86 compañías de ópera (la mayoría europeas) activas y en su repertorio figuraban los trabajos de Guiseppe Verdi, Gioachino Rossini, Vincenzo Bellini y Gaetano Donizetti. El México del siglo antepasado, reslatan Zárate y Gruzinski, se veía cercano a Europa, pero no en el sentido de que fuera una especie de espejo cultural, sino como una realidad a imitar. El teatro se convirtió en el templo del arte mexicano. Sus feligreses (en un principio formados sólo por la clase alta de la sociedad) acudían a deleitarse con el divino canto de la ópera. Áurea Maya considera que, en este periodo, el género se erigió como un instrumento capaz de demostrar el grado de civilización que existía en un territorio independiente. Cabe señalar que producir una ópera en el México decimonónico no era barato. Por más que las funciones tuvieran llenos totales, los fondos recaudados resultaban insuficientes para solventar el montaje. Las compañías se dieron cuenta de que necesitaban capital extra. Este dinero fue provisto por los gobiernos en turno. Con la ayuda del erario, lograron mantenerse activas. La situación fue aprovechada por los políticos para legitimar su poder a través de los dramas musicales. Son famosas las anécdotas, las hay con Santa Anna y con Benito Juárez, relacionadas con representaciones operísticas. Por ejemplo, su Alteza Serenísima se sirvió de ella para mostrar la fastuosidad de su gobierno. En 1854, le dedicaron la ópera Belisario de Donizetti y en la gala se incluyó la comparecencia de un caballo en el escenario. Ópera Belisario, basada en la vida del famoso general Belisario del imperio bizantino del siglo VI. (2010). Foto: Teatro Avenida/Liliana Morsia La élite no era el único público que apreciaba la ópera. La investigadora recalca que durante los diferentes episodios bélicos e inestabilidades políticas que se sucedieron en el México decimonónico (la invasión por parte de Estados Unidos, la intervención francesa o la Guerra de Reforma) las actividades teatrales no se detuvieron, pero la clase alta se alejó. “En el caso de la invasión estadounidense siguió funcionando el teatro, pero ahora asistían los soldados yanquis acompañados de las mujeres del pueblo. En esos momentos tan difíciles para el país, la élite no asistía al teatro. En ese lapso cambiaron los roles, de ahí que la influencia de la ópera sea tan importante en todos los estratos sociales”, comenta. También durante la Intervención francesa, con Maximiliano de Habsburgo al frente del Segundo Imperio, esta expresión sonoro-escénica recibió bastante apoyo. El género, indica el historiador Luis Castillo en su artículo Los mexicanos autores de ópera, tuvo un florecimiento sin parangón. Como sus antecesores, Porfirio Díaz becó y apoyo a diversos compositores mexicanos para que presentaran sus obras o realizaran estudios en el extranjero. No en balde fue conocido como “el protector del arte en México”. En síntesis, se desarrolló una cultura operística, una que vino aparejada de las primeras generaciones de compositores mexicanos. DECIMONÓNICOS En el siglo XIX, funciones de ópera italiana tuvieron mucho éxito en México, y creadores nacionales entregaron sus partituras al drama operístico. Componer ópera no es una tarea sencilla. Además del conocimiento técnico de los instrumentos, el compositor debe tener en cuenta las texturas de las voces y lograr que su amalgama sonora encaje perfectamente con las líneas del libreto. No sólo eso, su música debe dar vida al entorno visual, por ejemplo, al escenario y al vestuario. Todo esto influye en que el público disfrute de una experiencia única. Los compositores mexicanos lograron reunir estos requisitos pero, las compañías de ópera no apostaban por sus proyectos. Teatro Nacional. Foto: MXCity Luis Castillo ubica la partitura más longeva de este género escrita por un mexicano en 1823. La obra se llama Adela o la constancia de las viudas y su autor es José María Moreno. Cabe mencionar que no hay evidencia documental de que la obra se haya montado. En las primeras décadas de la nueva nación se destaca el nombre de Mariano Elízaga (fundador de la Academia Filarmónica). Luego, hay un periodo de sequía musical producida localmente, la falta de evidencia es consistente, lo que sí continuó fue la importación de puestas en escena. A mediados del siglo XIX el músico Joaquín Beristaín fundó, en alianza con el padre Agustín Caballero, una academia de música. Los alumnos de la institución cantaban óperas en italiano y la escuela pudo montar una buena cantidad de conciertos entre 1839 y 1840. En 1842, Manuel Covarrubias obtuvo algo de fama con Reynaldo y Elina o la sacerdotisa peruana, obra que obtuvo buenas críticas pese a que Covarrubias siempre se consideró a sí mismo un músico aficionado. La historia oficial otorga a Luis Baca el honor de ser el primer maestro mexicano en intentar presentar su propia ópera una vez consumada la Independencia. En 1848, el duranguense escribió una obra en dos actos titulada Leonor, cuyo libreto pertenecía al italiano Carlo Bozzetti. Después compuso Juana de Castilla, con las mismas características estructurales de su antecesora. Lamentablemente, ni una ni otra pudieron estrenarse ni en México ni en Europa. Su deseo era llevarlas a Italia, pero la muerte, que le llegó en 1855, lo impidió. Quien sí consiguió que sus obras cobraran vida fue Cenobio Paniagua. El michoacano estrenó en septiembre de 1859, tras un periodo de composición que abarcó 14 años, en el desaparecido Teatro Nacional, Catalina de Guisa, cantada en italiano. La función fue dedicada al presidente interino Miguel Miramón. Paniagua fue el primer compositor nacional en consagrarse en los escenarios operísticos. Los desdenes que las compañías hacían a los compositores nacionales lo enfocaron a dar forma a la primera compañía mexicana de ópera. Romeo y Julieta (1884) de Frank Bernard Dicksee. Foto: allposter En 1868, llevó a escena una segunda ópera: Pietro D’ Abano, esto en el marco del primer aniversario del triunfo de las tropas mexicanas sobre el ejército francés en Puebla. Sin embargo, no tuvo la misma fortuna que en su debut. La critica apuntó a su deficiente libreto y su evidente carga política en tiempos en que imperialistas y republicanos reñían por todo. El maestro se mudó a Córdoba, VERACRUZ, y allí compuso El paria, que no fue representada. En la musicología nacional hay consenso al ubicar a Paniagua como el punto de partida de la generación de compositores mexicanos que vieron la luz en el siglo XIX. Su influencia despertó en sus alumnos un ímpetu por crear obras originales. Melesio Morales fue uno de los pupilos de Paniagua. Hablamos de un virtuoso que a los nueve años de edad comenzó a recibir cátedra de Agustín Caballero, también maestro del michoacano. En 1856, el músico capitalino compuso su primera ópera llamada Romeo y Julieta. Sin embargo, Morales se topó con varias dificultades para llevarla a escena y no se estrenó sino hasta enero de 1863. En julio de ese mismo año, Octaviano Valle presentó su Clotilde de Cosenza, la cual no tuvo éxito debido a factores políticos y sociales producto de la inestabilidad de la nación. De vuelta con Morales, éste no arrojó el arpa. En diciembre de 1865 estrenó Ildegonda en el renombrado Teatro Imperial, con la voz de Angela Peralta y bajo la protección de un Maximiliano de Habsburgo que, como buen político, se ofreció a cubrir el déficit resultante de las entradas. Los diarios de la época narran que Ildegonda obtuvo enorme éxito en México. Morales decidió partir al Viejo Continente para ampliar sus conocimientos y perfeccionar sus técnicas de composición. En cuatro años de aventura europea, Morales compuso Carlo Magno y Gino Corsini. En 1868 presentó su Ildegonda en el Teatro Pagliano de Florencia. En 1869 volvió a la patria donde fue recibido como un triunfador y se ofrecieron fiestas en su honor. Presto a aprovechar su ventajosa posición, Morales se movilizó para estrenar las dos óperas que hizo en Europa. Presentó sus creaciones en 1877, en el Teatro Nacional. Por estos días, ya era de dominio público su buena relación con los políticos liberales, contaba con el apoyo de Benito Juárez. Su última obra montada fue Cleopatra, cuya primera función se registró en 1891. Participaron el tenor polaco Giacomo Rawner y el barítono italiano Mario Sammarco. Después de ello, Morales se entregó a la docencia y no se conoció ninguna otra obra suya hasta después de su muerte, cuando salieron a la luz dos creaciones inéditas: La tempestad y El judío errante. Al tiempo que Melesio Morales llegaba a la cúspide de la música nacional, Miguel Meneses seguía el legado de Paniagua y estrenó en 1864 su ópera Agorante, rey de la Nubia en honor de Maximiliano de Habsburgo. En 1866 se mudó a Guadalajara y allí se interpretó en el Teatro Degollado su Himno a Benito Juárez. Tres años después llevó a los escenarios Atala, la reina de las hadas, una tragedia en tres actos. También existe una ópera inconclusa que data de 1878, la cual se titula El hada del lago y la mujer del bosque. Meneses fue otro compositor mexicano que viajó a Europa. Allá escribió y puso en escena Luisa de la Vallière y Judith. Su talento, esencialmente melodista, recibió loas en Italia y en Rusia. Después se dirigió a la India, tierra mística en la que falleció en 1892. Paniagua, Morales y Meneses fueron las cabezas visibles del movimiento operístico, pero hubo más compositores que también son dignos de mencionar. Los esfuerzos realizados por Ramón Vega en 1863, 1864 y 1866 para financiar y presentar sus óperas Adelaida y Comingio, La reina de León y El grito de Dolores, respectivamente, no fructificaron y no consiguió estrenar ninguna. El libreto de esta última es considerado pionero de los argumentos basados en una ideología de identidad nacional. En la última década del siglo XIX se registró una intensa actividad festiva y musical gracias al Porfiriato. En dicha etapa se estrenaron las óperas Colón en Santo Domingo (1892) de Julio M. Morales (hijo de Melesio Morales), Keofar (1893) de Felipe G. Villanueva, y Atzimba (1900) de Ricardo Castro. Éste último dejó sin estrenar Don Juan de Austria, escrita en 1893. Cleopatra (1966). Foto: Metropolitan Opera Archives/Louis Melancon De esa época se destaca el caso de Yucatán. Allí se instaló una escuela importante durante el Porfiriato de la mano de una bonanza económica. Esto favoreció la aparición de un público musicalmente diletante. En ese contexto, Domingo María Ricalde Moguel compuso las óperas Lucia di Lammermoor (1894) y La cabeza de Uconor (1898). NUEVA ÓPERA La historia de la ópera mexicana, considera Áurea Maya, se compone de ciclos, de lapsos temporales donde la actividad sonoro-dramática aumenta y disminuye su intensidad. Si se comparan los picos alcanzados por el género durante el XIX con la actividad de la centuria siguiente, el registro de esta última es mucho menor. La figura de Ricardo Castro siguió brillando durante los últimos años del Porfiriato. Su influencia fue tal que motivó a Gustavo E. Campa a escribir y estrenar en el Teatro Principal la ópera El rey poeta, en 1901, durante las celebraciones de la Segunda Conferencia Panamericana. El libreto se basó en la vida del monarca prehispánico Nezahualcóyotl. Para perfeccionar sus conocimientos musicales, en 1903 Castro viajó a París. En 1906 se concentró en componer la ópera La leyenda de Roudel. Al concluirla regresó a México y trabajó para que fuera estrenada en el Teatro Abreu, en noviembre de ese mismo año. Otro compositor consentido del porfirismo fue Julián Carrillo. Con motivo del centenario de la Independencia compuso Matilde o México en 1810, que se caracteriza porque en su andamiaje mezcla sonoridades del Himno Nacional Mexicano y de La Marsellesa. Su presentación en sociedad fue postergada debido al estallido de la Revolución. Cuando concluyó el conflicto revolucionario, una nueva corriente que abogaba por el fomento de una identidad nacional desplazó a la tendencia extranjerizante. Ópera L’italiana in Algeri, de Rossini. Foto: Pinsdaddy “El cambio que sucede en la línea del México postrevolucionario es muy importante y una de sus primeras líneas es Carlos Chávez. Él va a buscar desprenderse de la estética predominante del siglo XIX; entonces, el grupo que estaba adjunto a Chávez señaló que las óperas de la centuria decimonónica eran simples imitaciones, copias que no valían la pena y que ellos iban a hacer algo nuevo, que iban a tomar los cantos populares”, explica Áurea Maya. Se intentó un nuevo rompimiento con el pasado. El planteamiento era similar a la idea del siglo XIX de alejarse de la influencia española y tratar de forjar una corriente mexicana y como ocurrió en los años del diecinueve, en los del veinte la ópera mexicana no fue beneficiaria y se priorizaron de nuevo las presentaciones de ópera italiana. La investigadora recalca que en las décadas posteriores al triunfo revolucionario se compusieron muy pocas óperas mexicanas. Entre ellas destacan La mulata de Córdoba (1948), de José Pablo Moncayo; Tata vasco (1941), de Miguel Bernal Jiménez; Carlota (1947), de Luis Sandi, y Elena (1948), de Eduardo Hernández Moncada. Antagonista al grupo de Chávez, José F. Vázquez compuso un número considerable de obras en un lenguaje musical postromántico; en su repertorio cabían tanto el español como el italiano. Un trabajo destacado es Citlali (1922). Pese a la presencia de Vázquez, en la primera mitad del siglo pasado la ópera se convirtió en un género olvidado. La mayoría de los compositores prefirieron seguir otro tipo de expresiones como la música de cámara. Fue hasta la década de los ochenta que los dramas musicales hechos en México vivieron un resurgimiento gracias a las partituras de Federico Ibarra y Mario Lavista. “Son los compositores que van a revitalizar el género, en el sentido de que sus alumnos, y los que no son sus alumnos, van a querer componer ópera para demostrar el manejo de su lenguaje musical”, indica Maya. Ibarra aportó a ese pequeño renacer Leocio y Lena (1981) Madre Juana (1993) y Alicia (1995). Lavista tuvo éxito con Aura (1989), basada en el libro homónimo de Carlos Fuentes. Eduardo Contreras Soto, en su artículo Una ópera para nuestro tiempo: cuatro propuestas, publicado en 1993 en la revista Heterofonía, coincide con Maya. Afirma que entre 1989 y 1991 se compusieron cuatro óperas que contenían nuevas propuestas musicales. Junto a Aura, destaca los casos de Ambrosio (1989), de José Antonio Guzmán; La hija de Rapaccini (1989), con partituras de Daniel Catán; y La sunamita (1991) de Marcela Rodríguez. Áura de Lavista. Foto: operaworld.es En la recta final del siglo XX, Áurea Maya y otros musicólogos mexicanos se dieron a la tarea de rescatar las partituras de los grandes autores nacionales del siglo XIX. La comprensión de estos documentos fue difícil ya que algunos de ellas no tenían clave al inicio de la partitura. Los investigadores tuvieron que descifrar sus contenidos y pasarlos a un programa de edición musical. En 1994, Maya participó junto a Eugenio Delgado en la recuperación de Ildegonda, de Melesio Morales. Concluido el trabajo, la obra se presentó en el Centro Nacional de las Artes en noviembre de ese año y posteriormente fue grabada en disco compacto. En junio de 1996, Maya, Verónica Murúa y demás equipo de investigación, entraron en el archivo de Cenobio Paniagua. Lo hallaron desordenado, descuidado y en malas condiciones de conservación. En los trabajos de clasificación dieron con los manuscritos de Catalina de Guisa y Pietro D’Abano. De su ópera prima faltaron las partituras de la orquestación del primer acto y el acompañamiento del segundo. Afortunadamente, los documentos analizados brindaron la oportunidad de reponer los datos perdidos para reconstruir las armonías ausentes. Ese mismo año, Claudia Perches devolvió a los atriles la partitura de Reynaldo y Elina de Manuel Covarrubias. Estaba en la biblioteca de la entonces Escuela Nacional de Música de la UNAM, hoy facultad. Su presencia ya había sido reportada en los ochenta por la doctora Malena Kuss, de la Universidad del Norte de Texas. ACTUALIDAD El nuevo milenio abrió sus brazos a la ópera mexicana representada por los sonidos de Julio Estrada. En mayo de 2006 estrenó en Madrid su obra Murmullos del páramo y cuatro meses después la presentó en el Centro Cultural Universitario de la Ciudad de México. En ella recrea el ambiente sonoro del pueblo de Comala descrito con magia literaria por Juan Rulfo en Pedro Páramo. Estrada afirma tener una singular conexión con el trabajo del autor jalisciense; realizó una investigación a profundidad de los aspectos acústicos del libro. El conocer a Rulfo más allá de su capa epidérmica ayudó a Estrada a tener una idea más clara acerca del camino de su composición. Ópera Cuatro Corridos de Jorge Volpi. Foto: CENART Murmullos del páramo comenzó a gestarse en 1991. Es una obra de características complejas, un rompecabezas similar a la novela que la inspira. Rompe con el esquema tradicional de la ópera: respeta el silencio del texto y las voces de sus cantantes simulan las penas que los habitantes de Comala confiesan una vez convertidos en fantasmas. Por su laboriosa concepción, la ópera de Estrada comparte esa vigencia rulfiana que la perfila como una pieza clave del repertorio mexicano. Hay otros proyectos en los que compositores mexicanos se han aliado con talentos de otras disciplinas y colaboradores extranjeros. Ejemplo de esto es Cuatro Corridos, con libreto de Jorge Volpi y música de la mexicana Hilda Paredes, el uruguayo Hebert Vázquez, el chino-estadounidense Lei Lang y la norteamericana Arlene Sierra. Este drama musical trata sobre el tráfico de mujeres en Tlaxcala. La lista de mexicanos que han estrenado óperas en el siglo XXI incluye nombres como Federico Ibarra, Gabriela Ortíz, Marcela Rodríguez, Alfonso Molina y Diana Syrse. También hay oportunidad para ecos del pasado. En 2010, Matilde o México en 1810, fue estrenada en San Luis Potosí a más de un siglo de que su autor la terminara. Según Áurea Maya, la principal dificultad que enfrentan estos dramas actuales no es muy diferente a la que predominó en el pasado. “Como en el siglo XIX, el problema es la representación de estas óperas. Tienen un alto costo de producción y ya no existen compañías itinerantes a las que puedan convencer, el Gobierno es el que hace estos esfuerzos. Otra dificultad es que también a veces la gente no asiste, por eso se sigue prefiriendo presentar ópera italiana para asegurar de alguna manera el éxito económico, aunque las entradas del Palacio de Bellas Artes no cubren ni la producción misma de las obras que se presentan allí, siempre hay faltantes.” No obstante, el interés persiste. Alumnos de la Facultad de Música de la UNAM preparan el montaje de Catalina de Guisa de Cenobio Paniagua. En mayo de 2019 sus notas llenarán el Teatro Carlos Lazo de la Facultad de Arquitectura. Además, el grupo de investigadores, maestros y noveles músicos involucrados pretende llevarla al Palacio de Bellas Artes. “25 años después de iniciado este proyecto, con la participación de la maestra Verónica Murúa, vamos a poder escuchar Catalina de Guisa en un montaje con estudiantes. Punto muy importante, porque si nuestros estudiantes no conocen las obras mexicanas, ¿cómo van a voltear a ver estas obras y cómo van a impulsarlas cuando lleguen a ser grandes artistas?”, reflexiona la historiadora. Twitter: @BeatsoulRdz Más información en El Siglo de Torreón

Tormenta tropical “Willa” se forma en el Pacífico; provocará lluvias en VERACRUZ, Oaxaca, Chiapas y Guerrero
Fuente: Sin Embargo Fecha: 2018-10-20 13:51:00

Por la tormenta tropical “Willa” se pronostican lluvias intensas y oleajes de hasta dos metros de altura frente a las costas de Jalisco, Colima y Michoacán.

Autoridades de salud reportan primera defunción por influenza en Chiapas
Fuente: 20 minutos Fecha: 2018-10-20 13:20:40

Notimex La Dirección General de Epidemiología (DGE), de la Secretaría de Salud, reportó la primera defunción por influenza en la temporada 2018-2019. El deceso ocurrió en Chiapas y se debió a influenza AH1N1...La Dirección General de Epidemiología (DGE), de la Secretaría de Salud, reportó la primera defunción por influenza en la temporada 2018-2019. El deceso ocurrió en Chiapas y se debió a influenza AH1N1.Al corte de la semana 42 se han confirmado 80 casos positivos de influenza en el país. Del total, 55 corresponden influenza AH1N1, 19 de tipo B, cinco de conocido como A y un caso de AH3N2.En la actual temporada estacional, los grupos etarios con mayor número de casos positivos son: de uno a nueve años, de 40 a 49 y de 30 a 39, en ese orden de incidencia.Las entidades con mayor número de casos confirmados por influenza son: VERACRUZ, Chiapas, Tabasco, Quintana Roo y Tlaxcala, que en conjunto suman 62.5 por ciento de los contagios.Los casos confirmados de influenza de la semana 40 a la 42, son mayores a los registrados en las tres anteriores temporadas, en el mismo periodo.La temporada de influenza estacional 2018-2019 comprende desde la semana 40 del presente año hasta la semana 20 de 2019, es decir, de octubre a mayo próximo.

Inician “Marcha por la Vida” en diferentes puntos de VERACRUZ
Fuente: El Dictamen ON LINE Fecha: 2018-10-20 13:18:39

Se esperan marchas en una treintena de localidades de la entidad.

Pipa vuelca en carretera VERACRUZ-Medellín
Fuente: El Dictamen ON LINE Fecha: 2018-10-20 13:18:39

Tome precauciones, tráfico lento

Toma forma depresión tropical en el Pacífico
Fuente: El Sur de Acapulco Fecha: 2018-10-20 13:18:38

Willa y Vicente ocasionarán tormentas puntuales mayores a 250 mm en el sur de VERACRUZ; tormentas torrenciales en zonas de Oaxaca y Chiapas, y tormentas intensas en sitios de Guerrero. La entrada Toma forma depresión tropical en el Pacífico se publicó primero en El Sur de Acapulco I Periódico de Guerrero.

Declaran emergencia en 8 municipios de VERACRUZ
Fuente: Zocalo Fecha: 2018-10-20 13:04:39

VERACRUZ.- La Coordinación Nacional de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación emitió una Declaratoria de Emergencia para ocho municipios del estado de VERACRUZ, por la presencia de…

Condenan a 70 años de prisión a padre que mató a sus hijos por llorar, en Almoloya
Fuente: El Grafico Fecha: 2018-10-20 12:20:05

Martín Antonio Hernández Alejo fue sentenciado a 70 años de prisión por haber asesinado a dos pequeños de cuatro meses de edad, en Almoloya de Juárez.La Fiscalía de Homicidios acreditó la participación de este sujeto en el crimen, quien fue detenido en marzo pasado, en VERACRUZ, ya que tras cometer el crimen huyó para evadir la acción de la justicia.El doble asesinato ocurrió el 11 de febrero, en un domicilio de la colonia Centro, donde asfixió a sus dos hijos porque lloraban mucho.Los bebés estaban con su madre, quien trataba de calmarlos, pues no paraban de llorar, después Hernández tomó una cobija y los asfixió.Policías de Investigación de la Fiscalía recabaron y aportaron los elementos de prueba en contra del presunto homicida, por lo que se solicitó librar una orden de aprehensión en su contra, la cual fue otorgada.Una vez que fue trasladado a la entidad mexiquense, quedó a disposición de la autoridad en el penal de Almoloya de Juárez, donde se le dictó condena. Deberá pagar multa de 403 mil y 176 mil 514 pesos como reparación del daño. leer más

Encuentran dos cuerpos dentro de un vehículo en la GAM
Fuente: Excelsior Fecha: 2018-10-20 12:18:03

Con información de Wendy RoaCIUDAD DE MÉXICO. La mañana de este sábado fueron encontrados los cuerpos de dos hombres dentro de un vehículo estacionado en calles de la colonia Casas Alemán, perímetro de la alcaldía de Gustavo A. Madero. De acuerdo con el reporte policiaco, las víctimas, que se encontraban en los asientos traseros de una Volkswagen tipo combi, presentaban impactos de bala; el vehículo se encontraba en la calle Puerto Márquez, entre Cerrada de Acapulco y Camino San Juan de Aragón. Te recomendamos: Riña en la colonia Agrícola Pantitlán deja un muerto Por su parte, agentes del Ministerio Público de la Coordinación Territorial Cinco, iniciaron la carpeta de investigación por el delito de homicidio doloso por disparo de arma de fuego y dieron intervención a peritos en fotografía y criminalística. En tanto, agentes de la Policía de Investigación analizan las imágenes de las cámaras de videovigilancia que puedan dar a conocer quién o quiénes son responsables del ilícito, para detenerlos, someterlos al proceso penal y evitar la impunidad.   dre Contenidos Relacionados:Buscarán nueva fosa en VERACRUZ que podría tener 500 cuerposMilitares van a Oaxaca para atender derrumbe; se han recuperado 5 cuerposSegob identifica 4 mil 500 cuerpos de personas desaparecidas

Depresión crece a tormenta tropical Willa en costas de Colima y Michoacá
Fuente: 20 minutos Fecha: 2018-10-20 11:35:59

Notimex La depresión tropical 24-E se intensificó a tormenta tropical Willa y se localiza a 490 kilómetros (km) al sur-suroeste de Manzanillo, Colima, y a 510 kilómetros al suroeste del puerto de Lázaro...La depresión tropical 24-E se intensificó a tormenta tropical Willa y se localiza a 490 kilómetros (km) al sur-suroeste de Manzanillo, Colima, y a 510 kilómetros al suroeste del puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, informó el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).El organismo de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) detalló que el meteoro registra vientos de 65 kilómetros por hora (km/h), rachas de 85 km/h y desplazamiento hacia el oeste a 15 kilómetros por hora.Además, señaló que la tormenta tropical Vicente se localiza a 155 kilómetros al oeste-suroeste de Tapachula, Chiapas, con vientos de 65 kilómetros por hora, rachas de 85 km/h y desplazamiento hacia el oeste a 11 km/h.El Servicio Meteorológico Nacional señaló que para este sábado se pronostica un temporal de lluvias con tormentas de torrenciales a puntuales mayores a 250 milímetros (mm) en regiones de VERACRUZ, así como tormentas torrenciales en Oaxaca, Chiapas, el oriente de Hidalgo y el norte de Puebla.Se prevén tormentas intensas en áreas de Tamaulipas, San Luis Potosí y Guerrero, y muy fuertes en localidades de Coahuila, Nuevo León, Querétaro y Tabasco.También se esperan tormentas puntuales fuertes en Chihuahua, Durango, Zacatecas, Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guanajuato, Tlaxcala, Estado de México, Campeche, Yucatán y Quintana Roo; lluvias con intervalos de chubascos en zonas de Sinaloa, Aguascalientes, Ciudad de México y Morelos, y precipitaciones aisladas en sitios de Baja California Sur y Sonora.El organismo señaló que se estiman vientos con rachas superiores a 60 kilómetros por hora (km/h), oleaje de dos a tres metros y posible formación de trombas marinas en las costas de Chiapas, Oaxaca y Guerrero, así como vientos de componente norte con rachas mayores a 50 kilómetros por hora en las costas de Tamaulipas, VERACRUZ y el Istmo de Tehuantepec.En tanto, se esperan temperaturas mínimas de cero a cinco grados Celsius en las sierras de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango, Zacatecas, Oaxaca, Estado de México, Morelos, Puebla y VERACRUZ.El Servicio Meteorológico Nacional informó que durante la tarde se estima descenso en las temperaturas en el norte de la República Mexicana.

Liga MX: Tiene VAR un agitada presentación en el Estadio Jalisco (Video)
Fuente: Aristegui Noticias Fecha: 2018-10-20 11:03:24

El silbante Adonai Escobedo recurrió dos veces al videoarbitraje en un partido de siete goles y tres penales, donde Atlas venció 4-3 al VERACRUZ, que terminó con 10 hombres.

En el debut del VAR, Atlas venció a VERACRUZ
Fuente: Moreliactiva Fecha: 2018-10-20 10:50:41

Atlas recupera su esencia. Las victorias dramáticas y el corazón en la mano son parte de la historia de los rojinegros en 102 años de existencia. Esta noche volvieron a sufrir con el resultado, en los minutos finales de su encuentro ante el VERACRUZ, al cual derrotaron con todo y voltereta al son de 4-3, La entrada En el debut del VAR, Atlas venció a VERACRUZ se publicó primero en Moreliactiva.

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